SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS A TRAVÉS DE SUS HABITANTES.

Por Johana Trujillo

Descubrir un lugar a través de sus habitantes es algo que tenía tiempo queriendo hacer. Decidí entrevistar a la gente para aprender cosas nuevas de algún lugar. Elegí conversar con Liz, a quien conocí una ocasión cenando con otros amigos en un restaurante del Andador Guadalupe en San Cristóbal de las Casas. Supimos que era chef, venía de Chihuahua y era la encargada de crear el menú de Cafeólogo, una nueva cafetería de especialidad que abriría sus puertas en abril.

 

San Cris llegó a su vida como una oportunidad de trabajo en lo que más le gusta hacer y consumir: el café. “San Cris llegó a mí como una oportunidad y la tomé. Yo llegué a San Cris en avión, desde muy lejos, perdida: como una clásica provinciana de un pueblo del desierto. Y así llegué: no conocía Chiapas. Fue una buena entrada para conocerlo”, me cuenta en entrevista con Salas Llenas.

 

“Este lugar es como un abrazo, como un refugio. Una vez alguien me dijo que todo mundo viene buscando o huyendo de algo, entonces aquí es un buen lugar para encontrarlo o para huir de eso que no te deja en paz. En mi caso, a mí me dijo: ven, es un lugar donde puedes estar tranquila y valorar muchas cosas: la naturaleza, la cultura tan rica de Chiapas, muchas cosas.”

 

Su historia en esta ciudad es corta. Tiene casi nueve meses aquí. “Estoy trabajando en algo que me llena, estoy viviendo en un lugar que lo tiene todo. Llegué aquí en febrero ya con un trabajo no como muchas personas aquí. Lo fui conociendo poco a poco. San Cris es un pueblo-ciudad, algo pequeño. Es muy fácil ubicarse, aprender cómo andar. Me he mudado dos veces en este tiempo por algunos problemas de comodidad. Me he acoplado bastante bien a la ciudad. Todo es muy accesible en general. Me encanta. Amo vivir aquí”.

 

No va a estar aquí toda su vida, y por el momento no tiene planes de irse. “Tal vez en un futuro lo veo como una casa de vacaciones o una casa de escape. Si quisiera ir a un lugar a estar tranquila vendría aquí”.

 

Vivir en San Cristóbal le ha permitido desarrollar nuevas habilidades: “Habilidades de supervivencia porque las calles son muy peligrosas al caminar. He aprendido a caminar en las calles resbaladizas de treinta centímetros, que tienen piedra lisa por las lluvias; a agarrarme de las paredes cuando camino; a qué hora es seguro caminar por las calles; en qué zonas no me debo meter o a dónde llevar a amigos turistas”.

 

Eso lo aprendió por varios medios: uno fue las agencias de viajes otro, buscar en internet los sitios más visitados. En cuanto a las zonas inseguras; de boca a boca y por las personas que conoce que viven aquí. Ellos le han dicho qué colonia es peligrosa, “que en general es a los alrededores del centro. El centro es seguro dentro de lo que cabe. Yo vivo aquí también por lo mismo”.

 

En cuanto a la comida, ha desarrollado cierta resistencia al haberse enfermado tanto aprendiendo con eso los lugares a dónde ir a comer y a dónde no. “Otra habilidad genial que me ha dejado San Cris es practicar mi inglés. Irónicamente vivía en una ciudad fronteriza pero aun así no lo practicaba tanto como aquí, que hay muchos extranjeros. Lo hablo mucho sobretodo porque mi trabajo es servicio al cliente y eso me agrada,” relata.

 

Si llegas a venir te ayudaría saber que es un lugar multicultural. Hay demasiadas comunidades que hablan en diferentes lenguas. “Cuando llegué eso me impactó mucho. No sabía qué eran los Tzotziles, los Chamulas; no entendía de sus vestimentas ni porqué todos se vestían diferente. Yo veo San Cris como una ciudad que integra a muchísimas culturas y eso está padre”, recuerda. “He aprendido a respetar a las comunidades indígenas que están muy presentes aquí en el centro; tomarlas como parte de esta sociedad y no como la demás gente que piensa que son algo instalado aquí, algo que no pertenece a San Cristóbal, cuando no es así.”

 

Liz Bustillos viene de una ciudad desértica y aquí la lluvia es común una parte del año. “Ya me arme de técnicas para salir bien preparada de casa y adaptarme a cuatro climas diferentes en un día; salir con un guardarropa en la mochila, no usar tacones, pues no sirven para nada en esta ciudad. Son muy bonitas las calles empedradas pero son un peligro.”

 

Ella goza muchos lugares de este municipio chiapaneco. “Es un lugar que se puede disfrutar prácticamente en cualquier calle. Mis lugares favoritos son los andadores turísticos, no todos los días, porque los atardeceres se ven hermosos desde ahí.” La Plazuela de La Merced, para Liz, tiene una vista preciosa de todo el pueblo. También, “las callecitas empedradas que están por el Museo Na Bolom. El barrio de San Ramón es una colonia llena de panaderías en cada esquina. Vas caminando y huele a pan coleto todo el tiempo. Me gustan mucho.”

 

 

¿Cuáles son los retos de San Cristóbal?

 

Hay varios retos en la ciudad. “…la inseguridad hacia las mujeres: cuando recién llegué me advirtieron que tienen un pasado de feminicidios, de violencia de género y acoso sexual. Las razones pueden ser varias pero es algo que ya también he vivido. Es un tema muy vivo porque soy mujer, vivo con una amiga y las dos hemos tenido este tipo de percances en menor gravedad, pero está muy presente.”

 

Para sobrellevarlo procura cuidarse y cuidar a la amiga con la que vive. “Comenzar a no vivir con miedo de un ataque en la calle sino de enfrentarlo y, no literalmente, imponer nuestra fuerza como mujeres. No tener miedo de salir, de vestir como queremos y, en todo caso, salir protegidas.”

 

Otro desafío es la inseguridad en general. “Hay muchos robos. Tan sólo anoche me robó la cartelera una niña. Llegó muy amable a la cafetería, queriendo hacer bromas y a mi me causó mucha gracia. Pidió un vaso de agua, se lo dieron, y en eso aprovechó para tomarla. Me di cuenta que se había llevado mi cartera. Es triste porque muchos niños se dedican a pedir limosna y robar. Así fueron enseñados, sus familias se dedican a lo mismo.”

 

“También he visto que hay muy poca ley en las calles. Es muy fácil encontrarse con gente alcoholizada, violenta, drogándose en la calle. Ves pocos policías en la calle haciendo lo que deben o por las calles principales incluso.”

 

Otro tema a resolver es “ponerle esas banditas para no resbalarse a las banquetas. Estoy traumada con eso pero es que he estado a punto de morirme por eso muchas veces”. También considera que el sistema de transporte es raro. “No lo conozco a profundidad pero aquí en el centro no sabes dónde tomar un autobús. Podrían hacerse guías de trasporte público. Y el asunto de los botes de basura, no hay botes en las calles. Las dejan en el piso y los perros las abren. Hay demasiados perros de la calle.”

 

Con el tema de la basura procura dejarla en botes que tengan bolsa. “Mis vecinos ponen bolsas gruesas en los contenedores de basura públicos porque algunos no tienen fondo y la gente la tira al piso y ya no se regresa a recogerla.” Con esa pequeña acción Liz ayuda a que estén limpias las calles, “que no se tapen las alcantarillas. Con este tema de la lluvia aquí es importante no contaminar más el agua que se va por ahí”

 

Y tú ¿qué conoces de San Cristóbal de las Casas?

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